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“Es el lector el que tiene que completar la historia”

Entrevista a Christian Reynoso, escritor y periodista puneño

Publicado: 2014-01-02
El escritor y periodista Christian Reynoso (Puno, 1978) publicó este año su segunda novela, “El rumor de las aguas mansas”, ambientada en los trágicos sucesos del abril de 2004, que ha sido bien recibida por el público y la crítica nacionales. Así, repite el éxito de su primera obra, “Febrero lujuria” (2007), en donde recrea en clave de ficción la Festividad de la Virgen de la Candelaria de Puno. Escritor completo, también ha publicado el libro de relatos “Los testimonios del manto sagrado” (2001) y las biografías “Látigo del Altiplano” (2002) y “El último Laykakota” (2008). Cabildo Abierto conversó con quien fuera editor de Noticias SER y de esta revista desde el 2004 hasta mediados de este año, en que lo dejó todo para dedicarse a tiempo completo a su carrera literaria.

¿Cómo nace la idea de escribir una novela ambientada en los trágicos sucesos de Ilave que acabaron con el asesinato del alcalde?
Surge justamente en el año 2004, cuando suceden estos hechos tan lamentables y violentos en Ilave, Puno. Yo estuve muy cerca de todo eso porque trabajaba en la Defensoría del Pueblo en aquel entonces y pude observar toda esa situación. Tenía que tomar fotos, registrar los hechos, pero no con un fin periodístico sino como material de archivo para la Defensoría.
¿Surge en ese momento la idea de la novela?
En ese tiempo ya escribía literatura y me dije que algún día escribiría una novela sobre esto. Fue una situación tan brutal, tan perpleja. Pero luego uno se pregunta ¿Y cómo escribir una novela sobre esto? Porque no solo se trata de contar lo que pasó, sino cómo lo vas a contar. Y descubrir eso lleva su tiempo. Lo otro que me preocupaba era cómo va a ser la otra historia, la historia de Giraldo y Almudena, cómo voy a meter la historia del asesinato del alcalde y todo ese panorama de conflicto social y político en el Altiplano. Por otro lado, “El rumor de las aguas mansas” me da la oportunidad de seguir ampliando este microcosmos que es Lago Grande.
¿Con Lago Grande lo que haces es retomar la tradición de los escritores que crean sus universos literarios, como Faulkner y Onetti, por ejemplo?
Sí, y cada vez está adquiriendo más realismo. Acabo de escribir un cuento en el que aparece el aeropuerto, que se va a llamar Buena Vista, porque necesito que algunos personajes lleguen a Lago Grande en avión.
¿Al construir tu obra literaria construyes tu propio universo, tu cosmos personal?
Sí. Cuando presenté la novela en Puno conté que cuando acabé el colegio, empecé a estudiar ingeniería civil. Pero lo abandoné porque no me gustaba. Ahora, el hecho de estar creando esta ciudad es como la venganza a esa carrera frustrada de ingeniero civil. No pude construir una ciudad a través de planos, fierro y cemento, pero sí a través de la literatura, de la ficción.
Estos autores que crearon sus propias geografías literarias tenían la ambición de la novela total. En “El rumor…” hablas del contrabando en Puno, la minería ilegal, el discurso sobre la nación aimara, sin proponerte un discurso sociológico o económico ¿Aspiras también a la novela total?
Sí, y eso viene desde mi anterior novela, “Febrero lujuria”, porque estas realidades son tan complejas que de alguna manera obliga a que la mirada, a través de la novela, sea completa. Además, todo está enlazado: no puedes hablar de algo sin dejar de hacerlo sobre lo otro. Quizás por eso hay esa pretensión de hacer una totalidad, pero, como dices, sin ninguna pretensión sociológica o antropológica. Solo literaria.
Siempre se habla del conflicto entre el periodismo y la literatura. Tú, que también eres periodista, ¿lo has vivido?
En mi caso, el trabajo periodístico o la información a la que he podido tener acceso a través de él me ha servido para convertirla luego en literatura. Porque son novelas que reflejan una realidad social, la complejidad de ese espacio social que es el Altiplano.
¿Algunos de tus personajes son también los de tu primera novela?
Claro, porque Lago Grande es eso también. No solo es la realidad geográfica y física, también viven muchos personajes. Yo también vivo en Lago Grande. Los personajes pueden ser mis amigos.
¿La verosimilitud que buscas en tu novela puede llegar a hacer creer al lector que tu novela es la historia de lo que sucedió y no simplemente eso, una historia?
Antes de escribir la novela he todo leído lo que se escribió, lo que se dijo. También hay una documentación vivencial. A mí me interesó ir a Ilave y caminar todo el recorrido que hizo el alcalde desde que lo sacaron de su casa hasta que terminó cadáver en el puente. Yo he imaginado qué pudo pasar aquel día en Ilave. Si eso tú lo crees al leer mi novela, yo me pongo feliz. Y si no lo crees, también.
¿Qué esperas de los lectores de tu novela?

Que la lean. A mí no me interesa, a través de la novela, decir ‘esta es la verdad’, ‘así fue lo que pasó’. No, simplemente estoy contando una historia. El lector es el que tiene que completar la historia, cerrar el círculo.


Publicado en la revista Cabildo Abierto, N° 72 (Diciembre 2013).


Escrito por

noticiasser

Una publicación de la Asociación SER


Publicado en

El blog de Noticias SER

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