Yo me quedo en casa

Víctor Campos: El historiador bambamarquino

Por: Wilfredo Cholán

Publicado: 2015-11-13


El historiador Víctor Campos Briceño nació en Bambamarca el 22 de enero de 1932.Durante casi 40 años, se dedicó a investigar y escribir -con sus propios recursos- la historia de su localidad natal. Producto de ello son los tres tomos que fueron sucesivamente publicados, en los años 1992, 1994 y 2013.

En cada uno de sus trabajos, Víctor Campos recogelos inicios de su querida tierra, así como sus costumbres, tradiciones, sus procesos sociales, políticos, económicos y culturales. Son libros que muestran su profundo sentimientoe identificación con Bambamarca. “Yo me dediqué a esta labor, con la finalidad de promover y difundir la historia de mi tierra. Esa ha sido mi preocupación de toda la vida, dedicarme a investigar, ya que nadie más lo ha hecho, porque un pueblo sin historia es un pueblo sin cultura”, comentó recientemente en una entrevista para la revista Voces. De hecho y según propia confesión, investigaba desde las seis de la mañana hasta la seis de la tarde, y dedicaba las noches a la redacción de sus resúmenes.

Asimismo, Víctor Campos estuvo siempre ligado a la gestión local. Fue elegido alcalde provincial en 1973; gobernador en 1979; subprefecto de la provincia de Hualgayoc en 1983 y teniente alcalde, por voto popular, en 1989. Luego trabajó como asesor de la municipalidad durante 13 años. Por su labor como historiador ha recibido diversos reconocimientos de la municipalidad provincial (en varias gestiones), la Casa de la Cultura de Cajamarca (ahora Dirección Desconcentrada de Cultura) y de la Asociación de Bambamarquinos Residentes en Chiclayo.

Para escribir la historia de su provincia, Campos revisó archivos y recogió versiones de viejos bambamarquinos. Un colaborador de lujo, fue para él monseñor Dammert, quien revisaba, corregía y estructuraba las investigaciones que realizaba: “Él fue, sin duda alguna, un gran apoyo y motivación para el inicio de estainvestigación”. Del mismo modo, el investigador muestra gran gratitud a su familia y a las personas que brindaron sus testimonios e información sobre el devenir del pueblo, a quienes considera el pilar de todo lo realizado: “Doy gracias a todas las personas que contribuyeron y siguen contribuyendo, por amor a esta tierra y de manera desinteresada, con el trabajo que hace bastante tiempo inicié”, dice, muy emotivo.

En su charla con Voces, don Víctor va evocando uno y mil recuerdos: “Antes, en Bambamarca no había luz eléctrica ni agua potable. Utilizábamos lámparas con kerosene. Para la fiesta patronal de la Virgen del Carmen, me causaba risa que compraran lámparas Petromax de 500 voltios. El alcalde decía: ‘Hay que comprar cuatro y las colocamos en lugares estratégicos’. En mis tiempos había luz, pero nuestros foquitos nos duraban tres o cuatro meses. Cuando los llevaban a arreglar, nos quedábamos en tinieblas y utilizábamos la vela y la lámpara, hasta que nos mandaban un motor nuevo”, relata, sonriente.

Pero el gesto de su rostro cambia cuando comenta que antes los escolares terminaban solo su segundo año de primaria y ahí se quedaban y que solo aquellos cuyas familias tenían dinero podían ir a estudiar a Cajamarca o Chota: “Este es un problema de todo el país. Siempre la zona rural sufre los embates de un Estado que nos desatiende e invisibiliza”, lamenta

Sobre el tema del agua y la minería, que preocupa aun gran sector de Bambamarca, comenta que el primer reclamo por contaminación fue hecho en 1907, por un fotógrafo de apellido Barrantes, que había llegado al lugar y adujo que el agua malograba el líquido que usaba para el revelado de sus fotos. En compañíadel alcalde, comprobaron que el agua del río Tingo Maygasbamba, estaba contaminada: “Ahora hay bastantes asientos mineros, que a lo largo de bastantes años se han aprovechado de las riquezas. Ahora Hualgayoc no tiene luz, no tiene agua potable, ni desagüe. Un lugar antiquísimo, donde los mineros se ha enriquecido y al pueblo lo han dejado pobre y abandonado”.

Por otro lado, indica que gracias a Dios, Bambamarca tiene una vertiente de agua llamada “Los Tres Chorros”, que llega de un cerro llamado “Machaypungo”. Según cuenta, por el año 1901, la gente tomaba agua del mismo río y que traían por medio de un canal hasta la ciudad: “Colocaban pilas en las cuatros esquinas y desde ahí se abastecía. Los Tres Chorros, desde décadas atrás y hasta la fecha, nos brindan agua. Es un manantial natural, que tenemos la suerte de tener”, finaliza.


Escrito por

noticiasser

Una publicación de la Asociación SER


Publicado en

El blog de Noticias SER

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